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Qué es la Leishmaniosis

¿Qué es la Leishmaniosis?

La Leishmaniosis es una enfermedad producida por el parásito Leishmania infantum que afecta principalmente al perro y que puede ocasionar daños a todos los niveles: órganos internos, piel, ojos, uñas, etc… Si se trata adecuadamente, se puede controlar y pasar a un estadio crónico de la enfermedad manteniéndose a los animales con buena calidad de vida.


¿Cómo se transmite?

Se transmite por unos insectos voladores llamados flebótomos, que son muy pequeños y más silenciosos que los mosquitos. Estos son endémicos en determinadas áreas como la nuestra y son muy abundantes en los meses cálidos, desde Marzo-Abril hasta Octubre. Se alimentan sólo las hembras de flebótomo y lo hacen en las horas de menos sol, atardecer, anochecer y noche. Se alimentan del perro picándole en las zonas de menos pelo: cabeza, puente nasal, orejas, ingles y bajo el rabo. Se da sobre todo en zonas rurales y periurbanas, con temperaturas cálidas, donde hay humedad y restos orgánicos o basuras en descomposición. Los flebótomos que se alimentan de un perro enfermo, contraen el parásito y cuando tiempo más tarde se alimentan de otro perro le inoculan el parásito transmitiéndole la enfermedad. Esta vía de infección supone la gran mayoría de nuestros casos.


¿Se puede transmitir a los humanos?

Sí, aunque en la mayoría de los casos se muestra como asintomática o leve. Se transmite también por los flebótomos al igual que en los perros por la picadura e inoculación del parásito. Importante es destacar que tener un perro con leishmaniosis en casa no parece según todos los estudios aumentar el riesgo de contraer la enfermedad en aquellas personas que conviven con él. 


¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?

Los síntomas son muy variados y casi cualquier problema en nuestro perro puede estar originado por la leishmaniosis. Pero los más típicos son:

- A nivel general: ganglios aumentados, pérdida de apetito, pérdida de peso, cansancio, atrofia muscular, sangrado por la nariz, mucosas pálidas, cojera y fiebre.

- A nivel cutáneo: pérdida de pelo, heridas que no cicatrizan, descamación o caspa, pelo sin brillo, úlceras, heridas en la trufa, alrededor de los ojos o en la punta de las orejas, uñas largas y con crecimiento anómalo, etc…

- Otros: conjuntivitis, pérdida de la transparencia de los ojos, vómitos, diarreas o convulsiones.


¿Hay tratamiento?

Por supuesto que lo hay. Hay cada vez más tratamientos y más estudios con ellos, lo cual nos permite según la gravedad del caso y el tipo de paciente, adaptar y adecuar el tratamiento a cada animal. Con ellos conseguimos en la mayoría de los casos una mejoría clínica y una buena calidad de vida para el animal.


¿Cuál es el mejor tratamiento?

Sin lugar a dudas, la PREVENCIÓN.

Sobre esto ya ha hemos dicho algo en entradas anteriores. Pero sin ninguna duda, aquí es donde debemos centrar toda nuestra atención y nuestros esfuerzos. Si evitamos la infección, evitaremos los problemas. Y si nuestro animal se ha infectado la detección precoz y los tratamientos estimulantes de la inmunidad evitan una progresión rápida y grave de la enfermedad. Cosas que podemos hacer:

- Poner productos repelentes de flebótomos bien en pipetas, bien en forma de collares.

- Aplicar tratamientos estimulantes de la inmunidad.

- Vacunar al perro frente a la Leishmaniosis.

- No pasear cerca de ríos o zonas húmedas en al atardecer.

- Evitar que el perro duerma fuera en las épocas y zonas de riesgo.

- Poner mosquiteras especiales en las zonas donde esté el perro en las horas de menos sol.

- Hacer un chequeo anual para una detección precoz de la enfermedad.