AUPA - Adopta un perro abandonado ENTIDAD DE UTILIDAD PÚBLICA

Ted

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Aunque me encantan, por cosas de la vida, en mi familia nunca hemos tenido perro. Sí una gata, Miss, que llegó a casa cuando yo tendría unos 3 años y que fue la reina durante 20 años. Hubiera hecho cualquier cosa por ella y, con todo el dolor de mi corazón, así lo hice para aliviar su dolor. Años más tarde descubrí que era alérgica tanto a gatos como a perros y no sé qué más pero nunca lo manifesté con Miss. Con este contexto y las excusas que siempre tenemos, tan egoístas como somos, decidí que yo no podía tener perro.
Seguramente no contaba con que los perros son algo más que peludos con patas y rabo, son seres capaces de todo, lo que para cualquiera de nosotros, ni más ni menos, es tener superpoderes. Y así llegó el día en que TED apareció y lo hizo por algo que entonces no sabía y ahora ya sé. Vino para cambiarme la vida, para hacerme mejor persona, para despertar mi empatía, para acercarme a los seres vivos como nunca antes, para mirar a los ojos el futuro sin pensar más que en el futuro. Y así fue.
Desfiló un 19 de mayo de 2013 en BIOPARC. Lo abandonaron y AUPA (nunca se lo agradeceré bastante) lo acogió, lo cuidó y, por causalidad, lo llevó ese brillante domingo. Era el 2ºDesfile que organizábamos y ya entonces me llamó la atención, pero nada más que para intentar que la gente que estaba ese día se fijara en él. Creía que yo estaba vacunada para esto. También por causalidad, una de las fotografías que enviamos a los medios de comunicación y se publicó bien grande era él, tan contento, moviendo su colita, en busca de una familia a quien entregar todo su amor y fidelidad. Pero esto tampoco fue suficiente para romper mi armadura.
Ahora entiendo que a partir de ahí tuvo que emplearse a fondo con sus superpoderes y, un mes después, por causalidad, me encontré con TED. Fue en la playa, paseaba con una chica y otro perro. La historia, para quien crea en la causalidad, es tan real como nuestro amor. Yo había salido a correr y por requete causalidad me había puesto la camiseta de AUPA (sólo tengo una ¡qué suerte que estaba limpia!). Cómo decirlo, allí estaba TED, en ese momento lo supe, su superpoder rompió mi coraza y todo lo que se hubiera puesto por delante. Estaba en acogida desde el desfile, recibía todo el cariño de Cristina y Jaume (a los que adoraré siempre). Yo me resistí un par de días más, a la desesperada, aludiendo más excusas, buscándole un hogar. Pero era a mí a quien buscaba. Porque era a mí a quien tenía que cambiar.
Desde entonces, mi vida y la de mi familia ya no es la misma, nunca había podido imaginar que tenía que ser un animal, un perro, el que sacara todo lo que tenía dentro. Para quien no lo sepa, los perros te hacen mejor persona y son capaces de transformar la sociedad y lo sé porque llegan al corazón, a tus sentimientos. Y sabemos que sólo aquello que te provoca una emoción, sólo esa fuerza que te llega al interior, es la única que puede cambiar nuestra actitud y así convertir el mundo en algo mejor para todos.
Esta es mi historia y la de TED, nuestro final feliz. Ahora es la oportunidad de otros.

El diario de Ted

TED vigilando el Pirineo